domingo, 12 de mayo de 2019

ÓSCAR

La pasada semana, tal día como hoy, Óscar estaba un poco apagado y apenas comió.
Con todo, salió de paseo como cualquier otro día, bajando las escaleras como si no hubiera mañana (para subirlas ya necesitaba que cogiera en brazos).
Yo pensaba en que, a pesar de que la veterinaria me decía que no tenía dolor, el perro debía estar pasándolo mal. Sin comer, ese día ni probó el agua, ¿cómo podía estar bien?
El caso es que la última vez que lo saqué a pasear, se rompió (literalmente, su bazo se reventó).
Lo subí a casa y llamé a la veterinaria.
Media hora después, me decía lo peor: Óscar sangraba por dentro y nada se podía hacer por él, salvo aliviarle el dolor.
Volvimos a casa sin él. Con la tranquilidad de haber hecho lo más humano por él, pero destrozadas.
Y así, llevamos una semana llorando su ausencia, que se siente enorme.
Los que no tienen animales no lo entenderán, pero me da igual. Óscar era más que un perro, era Familia, y lo lloramos como tal.
Te echamos de menos, solete.
Al menos sé que ya no sufres y eso me consuela un poco.
-Ygerne

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