domingo, 29 de diciembre de 2019

Y LLEGAMOS AL FINAL DE 2019

Hace ya mucho que no hago una reflexión de las mías...
Estamos a dos días de fin de año y toca repasar un poco.

Este año lo empezamos con el susto reciente de mi atropello, que se quedó en un impresionante morado en el culo y nada más.

En abril nos partieron por la mitad al decirnos que nuestro querido Óscar se moría y tuvimos que ver cómo se iba apagando hasta que el día 5 de mayo se fue definitivamente y nos dejó devastadas.

Ese mismo mayo, unos 15 días después de la pérdida de Óscar, conocimos a la preciosa Vera y nos enamoramos de ella.
Costó que ella sintiera lo mismo, sobre todo con mi madre, pero ahora esa perra delgaducha y llena de miedos es menos delgada (ahora le sobran unos kilos) y menos miedosa. Y es un amor de perra que nos salvó (sobre todo a mamá) de la depresión.

El resto del año pasó, sin más y hasta el presente mes no volvimos a estar en vilo, esta vez con la bronquitis de mamá.

No pido nada para el próximo año; tan sólo que mamá tenga salud y que Vera siga siendo feliz. Un trabajo que no de puta pena y me llene no estaría mal.

Os deseo un año nuevo lleno de amor, de paz y de todo lo que deseéis. Sé que suena a tópico, pero con los tiempos que corren, tener estas cosas ya es un milagro.

Sed felices,
Ygerne

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