sábado, 20 de julio de 2013
ANIMALES…
domingo, 16 de junio de 2013
COCINAR
Yo no sé cocinar, empecemos por ahí…
Sacadme de cocinar algo de pasta y calentar algo en el microondas y estoy más perdida que un pingüino en Almería…
De este hecho deriva la extrañeza causada en propios y extraños en mi afición por los programas de cocina…
Como la mayoría de las veces la televisión apesta (creo que ya os he contado mi aversión a programas de cotilleo, a ello sumad películas infumables y/o repetidas, series que ya he visto, documentales anodinos…), pues me encuentro entre ver Canal Cocina o tirar la tele por la ventana (también suelo ver una peli en DVD o lo que sea, pero hay horas que lo de la peli no cuaja…).
Mis cocineros favoritos son Jaime Oliver y Lorraine Pascale, aunque también me gusta mucho Julius, Sergio Fernández y Amanda Laporte. No sólo me baso en cómo cocinan, también en como explican las recetas y su personalidad.
Sinceramente os digo que me quedó como hipnotizada viéndolos cocinar.
Mi explicación para ello es, probablemente errada y seguramente alterada por mi mente fantasiosa y algo desquiciada…
Creo que me fascinan los cocineros porque me recuerdan a ¡los brujos!
¿Ya habéis parado de reír? ¿Aún no? ¿Os dejo unos minutos más?
Ya, ¿no?
Ahora razono un poco esta opinión… Los brujos y brujas hacían pociones y filtros amorosos y les tengo idealizados (¿y quién no?) asomados a grandes calderos en los que echaban los ingredientes necesarios para sus propósitos.
¿Y qué hacen los cocineros? Pues lo mismo, ¿no? Cogen un poco de allí, una pizca de allá y un chorro de esto y una cucharada de lo otro y crean, no pociones, pero sí platos que, en ocasiones nos elevan el espíritu y en otras nos obsequian con una visita más o menos prolongada al hospital…
¿Es una locura? Probablemente, es idea mía. Pero… ¿acaso no tengo algo de razón?
Ahí os lo dejo…
jueves, 6 de junio de 2013
¿POR QUÉ…?
¿Por qué la gente se empeña en meterse en la vida de los demás?
Y no me refiero a la gente cotilla, que ese es otro tema… Me refiero a amigos y familiares, siempre bienintencionados, que se empeñan en aconsejarte cómo llevar tu vida.
En cuanto a amigos y conocidos, no son tan metomentodo, quizá porque tienen sus propios problemas que lidiar y, suelen más bien, pedirte consejo a ti o te cuentan por lo que están pasando para que no metas la pata, como ellos…
Pero la familia… ese es otro tema…
Desde lo típico de: “¿Y tú, cuando te casas?”, “que se te va a pasar el arroz”… al también típico de “Busca trabajo”.
¿Os suena? Seguro que sí.
Yo ahora mismo estoy en paro, ¿vale? y termine la prestación en febrero. ¿No he buscado trabajo desde entonces? Sí. Pero ocurre que la empresa para la que he trabajado desde hace varios años, siempre me llama para cubrir vacaciones y, normalmente, en mayo comienzo a trabajar… es por ello, que reconozco que me relajé un poco pensando en su pronta llamada.
Pero mayo ha pasado y no me llamaron ni para trabajar ese mes ni para el presente… quizás me llamen este para trabajar en julio, pero es una empresa de limpieza, ¿vale? y todos sabemos de dónde se recorta cuando una empresa va mal o los propietarios de una comunidad no pagan… y lo cierto es que cada vez, veo más difícil que me llamen, aunque no pierdo la esperanza.
Es en este momento cuando aparecen los consejos bienintencionados… “Muévete”, “Ve a este sitio”, “ve al otro”. Y sí, sé que me lo dicen por mi bien porque todos sabemos cómo están las cosas.
Precisamente por eso, por cómo están las cosas, ¿pretenden hacerme creer que por que vaya todos los días al Ayuntamiento, o al INEM, me van a dar trabajo? ¿Cuando ha dado empleo el INEM? ¿Y el Ayuntamiento?
Oh, sí, claro. Hay planes de empleo público ¿los hay aún? pero los requisitos para entrar son, en algunos casos, imposibles… Tienes que tener una renta mínima, pero si convives con alguien con pensión, no te aceptan, o te facilitan una ayuda…
Como comentaba en una entrada anterior, menos extensa pero más rotunda, te piden requisitos ridículos para hacer un puñetero curso… ¿Cómo van a ser entonces los de un trabajo? Inglés (el presidente no sabe el idioma, pero para ser cajera o camarera yo debo saberlo), experiencia (lo siento, llevo cinco años como limpiadora, no he podido prepararme en otra cosa), coche (no tengo ni carné ni coche), vivir en el lugar del trabajo, tener una edad determinada…
En fin, que si hace cinco años era difícil encontrar un trabajo ahora, es casi misión imposible.
Volviendo al tema inicial… no es tanto que me moleste el sermón de turno. Entiendo que se preocupan por mi y por eso me aconsejan.
Lo que me molesta realmente es el tonito condescendiente… como si fuera una cría, como si fuera idiota y no supiera cómo están las cosas… Perdonad, chicos, pero la que sabe cómo nos vemos para llegar a fin de mes, soy yo; la que sabe el dinero que hay en el banco, soy yo…
Una de las cosas que más me ofenden es que me digan eso de “es que tu madre no va a durar para siempre”. Ya lo sé, coño, no hace falta que me restriegues que, encima mi madre la va a palmar.
Sé perfectamente que si no fuera por la pensión de mi madre, yo estaría en la calle. Es así. Pero ¿qué puedes hacer si hay más gente parada que empleos libres?
Y, sobre todo, ¿por qué tanta charla? ¿Acaso les he pedido yo algo? Es que, a veces me siento como si les hubiera pedido dinero o algo y se vieran en la obligación de empujarme en una dirección u otra.
Bien sabe la diosa que no les he llorado nunca. Nunca han sabido (ni se han molestado en preguntar) si me va bien o mal, si necesito algo, si me llega para comer; creedme, ha sido más bien al contrario, vienen a llorarme a mí con sus averías y sus cuentas pendientes… Entonces, si no os he pedido nada, ¿por qué coño el tema principal de nuestras escasas reuniones ha de ser “haz esto”, “haz lo otro” y “no hagas lo de más allá?
Y lo mejor de todo, es que están en mi misma situación y como esperan que los llamen de determinado sitio, no buscan nada… ¡! ¿Es que aplican eso de “consejos vendo que para mí no tengo”?
Me hacen sentir cómo una inútil, en serio. Cómo alguien que necesita de sus consejos para poder moverse por el mundo… y en realidad, son ellos los que no tienen ni puta idea de mi y mis circunstancias… no se molestan en saber, solo suponen y quizás por miedo a tener que mantenerme, me sueltan un sermón cada vez que me ven… y no solo por trabajo, también ¡por tener pareja!
¿Y a vosotros? ¿También os dan charlas o sois de los que dan las charlas?
martes, 28 de mayo de 2013
DUDA…
¿Cómo se supone que voy a encontrar trabajo si, hasta para un puñetero curso de jardinería, te piden más requisitos (“requisitos mínimos” ponen; encima, con recochineo) que para entrar en la NASA?
martes, 7 de mayo de 2013
SE ECHA DE MENOS…
Hoy leía esto y pensé que realmente es una costumbre que se ha perdido…
Cuando era pequeña, aunque no lo recuerde mucho, las madres y las abuelas solían cantar mientras realizaban las tareas caseras…
Tengo oído que, cuando no había lavadoras y se iba a lavar al río, las mujeres cantaban. Cantaban cuando iban a por agua, lo hacían cuando llevaban comida a su maridos…
En el ámbito del hogar, mi madre me decía que una tía mía siempre cantaba mientras hacía las camas. Supongo que ella también cantaba… De hecho, hasta no hace mucho, conservaba unas cintas de cassette (¿sabéis lo que son, no?) en las que mi madre cantaba a la par que la radio mientras una pequeña mini-yo hacía sus primeros gorgoritos…
Lo de los hombres cantando en los bares… no lo recuerdo, la verdad. Aunque es cierto que aquí, en Asturias, los hombres acostumbraban echar unos cancios en los chigres (vamos, que cantaban en los bares) y supongo que en otras regiones pues se hacía lo propio (y no necesariamente porque estuvieran borrachos, mal pensados ).
En cualquier caso ya no es lo mismo… bien sea porque los tiempos que corren no invitan demasiado a la alegría y al cante o porque los viejos cantares se han perdido (somos demasiado modernos para cantar las coplas, fandangos, jotas, cancios… de nuestros abuelos), ya no se canta, ni siquiera en casa…
No hace tanto, si tenías obreros en casa o en una obra cercana, los oías si no cantar, al menos silbar… ahora lo más que oyes es cómo se cagan en la madre del gobierno de turno, o hablan del último partido…
Y las mujeres tampoco cantan… las tareas de casa son tareas silenciosas, acompañadas si acaso del ruido de fondo de la tele o la radio…
Y para que no os echéis las manos a la cabeza y me acuséis de machista (aunque todos sabemos que la distinción hombre-trabaja fuera, mujer-trabaja en casa(y en la calle) sigue existiendo), las mujeres que trabajan tampoco cantan…si lo hacen en una oficina, porque no es oportuno, pero si trabajan en limpieza, por ejemplo, que es lo que más conozco, tampoco…
Aunque hay casos como una chica de la limpieza que silba o canta a pleno pulmón y, tristemente, llama la atención porque es la única que parece feliz en un mundo que nos están arrebatando sin que movamos un dedo.
Yo trabajo en la limpieza (cuando trabajo) y tampoco canto. Es verdad que siempre llevo música conmigo, pero el pudor me puede y no canto.
Pero sí lo hago en casa. Al igual que mi madre hace muchos años, cuando hago algo por casa, pongo el mp3, o el iPod, o el equipo de música y limpio o hago lo que sea al ritmo de la música y me lanzo a cantar… con las consecuencias típicas para el clima .
Pues eso, las nuevas tecnologías nos han amuermado y los malos tiempos que corremos nos amargan de tal manera, que ya nadie tiene ilusión, ni por cantar ni por nada. Las tareas, ya sean caseras o propias de nuestro oficio son tristes y rutinarias…
Y, pensando en la frase de Javier Cámara, tipo que por cierto me cae muy bien, pienso que, las raras ocasiones en que oigo a la de la limpieza silbar o cantar o veo a algún repartidor silbando, se me pone una sonrisa en la cara… ese tipo de sonrisa bobalicona que no sabes a qué viene… o sí, si que lo sabes: en medio de las tinieblas, has encontrado a alguien feliz.
miércoles, 1 de mayo de 2013
GENTE FALSA
¿Sabéis esa gente que es muy maja contigo y que, cuando te das la vuelta, te critica sin piedad?
¡Venga! Seguro que todos sabéis de quién os hablo. En toda pandilla hay uno o varios de esos ejemplares…
Es esa chica tan maja que te dice cuánto le gusta lo que te has hecho en el pelo y cómo te has maquillado… ¡Oh! Y ese vestido nuevo… le encanta.
Y vosotros, chicos, ya sabéis, es ese que se ríe de vuestros chistes, os felicita por vuestro nuevo coche (o moto).
En general, son aquellas personas que te felicitan por nueva pareja, porque te vas a casar, por tu paternidad… Si les preguntas, les encanta tu nuevo piso y cómo lo has decorado.
Pero, en realidad, se ríen de ti a tus espaldas…
Sí, amigos, esta gentuza, son aquellos que cuando tú no estás, se matan de risa contando a quien quiera escucharles, lo mal que te sienta el corte de pelo, lo fea que es tu pareja, lo que has engordado últimamente (el hecho de que hayas engordado por embarazo, a veces les causa más gracia aún)… Se parten el culo contando como te has creído, pobre ilus@, que es tu amig@ y le has contado que te has enamorado de X o algo sumamente íntimo… que divulgan sin ningún pudor…
Librarse de ellos es fácil… si tienes un amigo de verdad y, en cuanto se entera de esto, te avisa… Cortas la relación con esa “persona” y en paz.
Existe otro tipo de gente falsa, y es esa que, a veces es un vecino o alguien del barrio o incluso un familiar…
Esta sub especie se caracteriza por ser todo sonrisas cuando habla contigo. Es, o suele ser, muy amable, te dice que le tienes ahí para lo que necesites… son gente guay… o eso te hacen creer. Por que, ¿no os ha pasado que esa persona que ayer fue tan maja con vosotros, que te hizo creer que conectabais hasta el punto de que pensaras: Coño, pues puede que seamos amigas y todo; nos ha pasado digo, que hoy ni os ha saludado?
Este tipo de seres son muy majos cuando están solos contigo, pero si van con otra gente ya son lo son tanto… Es como que tú eres perfecta para determinadas situaciones (como cuando necesita algo o se aburre y no tiene con quien hablar), pero cuando está con sus verdaderas amistades (¿tan falsas como ella? Espero que sí, que se joda.) ya no molas y te ignora…
También tiene fácil solución: Tratarlas de la misma manera y, sobre todo, no irte de la lengua sobre conocidos comunes… lo que tú dices hoy, ella lo contará mañana… a su manera…
¿A qué viene todo este rollo? Pues a que, obviamente, odio a este tipo de gentuza, que no aporta nada ni a mi vida ni a la sociedad en general y que están ahí, pues por que… tiene que haber de todo, digo yo…
Viene a que, en mi barrio, hay mucha gente así. Gente que cuando me mudé, me ofreció su casa y que me hizo creer que eran buenas personas. Igual son las mejores personas del mundo, pero desde luego, no lo han sido para mí.
Hace un par de días, estaba hablando con un amigo común y una de estas personas de las que os hablo venía con la novia del chico con el que yo hablaba… Pues bien, esta persona tan maja que me dijo un día que si necesitaba algo no dudara en llamar a su puerta, se camufló detrás de la amiga (como si con eso no la viera) y rehusó decirme siquiera hola…
No le he hecho nada, no le debo dinero, no la he insultado… es para mí una incógnita porqué se ha vuelto tan gilipollas, la verdad…
Y como esa, muchísimas historias más, con ella y con otras personas.
También digo que no me afecta mucho; es decir, me sorprende un poco, pero no me duele… he conocido a demasiada gente así y opto por tratarlos de la misma manera que ellos a mí: Me saludas, te saludo; no me saludas, que te jodan, yo a ti tampoco.
Cuando eso te lo hace gente de tu familia, gente muy cercana, ya es otro telar… Sobre eso y otras cosas, otro día…
Luego me dicen que por qué no me abro más con la gente y que soy muy desconfiada… si es que si te tratan a palos, no ves otra cosa…
Por cierto, ¿tenéis gente falsa a vuestro alrededor? ¿Cómo os distéis cuenta? ¿Les seguís tratando? ¡Dejad algún comentario!
martes, 30 de abril de 2013
HOY…
Hoy es el cumpleaños de mi madre. Cumple 78 años.
Como es costumbre en casa, no haremos celebración… Ya sé que es motivo para ello, pero solo estamos nosotras dos y, además, en lo que yo recuerdo nunca se ha hecho nada especial, salvo en caso de niños…
Le he regalado un reloj, porque la muy cabezona llevaba varios meses con el suyo parado y no había manera de quitárselo…
Con la muerte de mi tío tan reciente (el próximo día 2 hará un mes), soy cada vez más consciente de la edad que tiene, y de la suerte que tengo (y tiene) de que, aparte de su diabetes, está bastante bien de salud.
Tiene achaques, claro, ¿y quién no a esa edad? ¡Joder! Yo tengo 37 y hay días que estoy para que me rematen…
Hablar de mi madre se me hace raro, la verdad. Porque se supone que escribo aquí con la intención de ser sincera…
Puedo decir sin que me tiemble el pulso que es una mujer buena. A todo el mundo le da lo que tiene, sin dudarlo. La he visto quedarse sin algo para dárselo a otros, eso es así.
Pero también es rencorosa, si le haces algo o le contestas de determinada manera que a ella no le gusta, te la guarda. Puede parecer que se ha olvidado, pero a la que te descuides, te lo planta en la cara, no se corta un pelo.
No es una madre muy cariñosa. No es de esas madres que están dando besos y abrazos cada dos por tres… Recuerdo que cuando era pequeña me daba un beso cuando me iba al cole, pero cuando llegué a esa edad en la que nos parece una vergüenza (que levante la mano al que no le haya pasado), se ofendió porque se lo dije y no volvió a hacerlo…
Pero sé que me quiere. Es de esas madres que, aunque no te lo demuestre, se preocupa por ti… si tardas demasiado en volver, si te va bien en el trabajo… en algunas ocasiones es extremadamente sobreprotectora, llegando a ser un tanto asfixiante (herencia de una madre que fingía ataques cada vez que alguien le llevaba la contraria, por otro lado…).
Estamos solas desde que murió mi padre y, la verdad, no veo fácil que deje de ser así… El tío que me quiera tendrá que asumir que ella va en el lote (aunque con los tiempos que corren, tener a alguien con una pensión (de momento), puede ser un chollo). No me veo capaz de dejarla vivir sola…
Primero por lo avanzado de su edad. Y luego por su personalidad… Como ya he dicho, mi abuela era un todo personaje, muy hábil en el chantaje emocional; algo que todas sus hijas han heredado… Ya me la imagino ante la noticia de que me voy de casa, alegando que cómo soy capaz de dejarla sabiendo que no está bien, que soy una mala hija, etc., etc..
Pero no os llevéis a engaño, no es que esté realmente mala. Ya os he dicho que, en general está muy bien de salud. De echo, si la vierais por la calle, veríais a una mujer mayor, pero bastante ágil. Su problema es quedarse sola. No lo soporta. Como todas sus hermanas, necesita tener a su cachorro cerca…
Bueno, no me enrollo más; simplemente quería que supierais cómo es mi madre… y os he hecho un pequeño esbozo, me he dejado muchas cosas en el tintero…
En definitiva, es una mujer capaz de sacarme de quicio, pero también una mujer que admiro porque, a veces la gente la trata fatal (no digamos ya la vida) y, a pesar de todo, ella sigue confiando en ellos. No sé si es porqué no se da cuenta de cómo la tratan o porque, en ocasiones, prefiere no verlo…
Por lo bueno y por lo malo, por todos los años que llevamos juntas (y que se sean unos cuantos más)… ¡Muchísimas felicidades, mamá!