lunes, 10 de marzo de 2014

Y ASÍ, NOS PLANTAMOS EN MARZO…

mujer-escribiendo-1 Pues eso, que ya estamos en marzo…

     Hoy nos hemos levantado con la noticia del hundimiento de un pesquero muy cerca de donde vivo, en el que han muerto dos de sus tripulantes y hay 6 desaparecidos (que probablemente hayan fallecido también).

     Esta tragedia, así como la desaparición de un avión con más de 200 personas a bordo en Malasia, me lleva a la reflexión que tengo siempre en mi mente, aunque luego la vida me lleve a actuar de modo diferente a lo que pienso (trato de arreglarlo, pero no es fácil).

     La reflexión es la siguiente: ¿Qué coño nos pasa? Nos pasamos la vida trabajando como bestias, para ganar una mierda de sueldo que nos permita tener el mejor piso, el mejor coche, la mejor ropa, los mejores cacharros electrónicos, los mejores electrodomésticos… ¿para qué?

     Hablo por mi, ¿vale? Tengo casa, comida, ropa… Respecto a la ropa, me da absolutamente igual. No sigo modas, no me gasto dinero en ropa salvo que sea absolutamente necesario (lo mismo con calzado) y no me importa salir a la calle con ropa de hace diez años, si me queda bien. Me la suda la moda…

     Lo de la casa… pues vivimos de alquiler y no pagamos mucho, pero siempre pienso en mudarme a un piso con ascensor, con calefacción… Y diréis, quieres mejorar, ¿quién no? Por supuesto que quiero mejorar (aunque lo que realmente quiero es librarme de la hijaputa de la vecina), pero… ¿realmente seré más feliz? Tal vez me toque una vecina aún más cabrona, o peor, tenga una quejica por debajo y otra que de por culo en el piso de arriba.

     Tengo ordenador, tablet, móvil… y sí, los uso y molan, pero… ¿no me valdría igual un móvil corriente en lugar del Smartphone? Sirve para llamar y recibir llamadas, es para lo que lo uso. Pero claro, se llevan los smartphones y tenía que tener uno… ¿Diferencias con el otro? Lo uso menos (son tan frágiles que no lo puedo usar para trabajar), sigo sin navegar por internet con él, no veo la tele y solo uso el Whatsapp muy de cuando en cuando…

     Y no solo es eso. Como decía nos pasamos la vida tratando de tener lo mejor de lo mejor. Y, de repente, un día, una maceta te cae encima, un coche te atropella (o chocas con el tuyo), tu tren descarrila, tu avión se estrella, un ladrón te acecha y te mata y… ¿de qué te sirvió el esforzarte tanto, de que sirvió acumular ropa, calzado, tecnología, libros…? Todo se quedará atrás…

     Uno de los marineros desaparecidos, tenía (creen que están sumergidos dentro del barco y ahora leo que han suspendido la búsqueda hasta mañana, así que… supongo que es el tiempo correcto) 28 años, estaba haciendo prácticas en el pesquero desde hacía 15 días…

     ¿Qué planes tendría? ¿Qué cosas retrasaría hasta que hubiera acabado las prácticas? ¿De qué le sirven ahora las cosas que compró y atesoró como hacemos todos?

     Lo que vengo a decir, es que, amigos, no hagamos planes. Si queremos hacer algo, hagámoslo. Sé que las cosas no están ahora para derrochar dinero pero, pensemos ¿realmente necesitamos dinero para estar con la gente que queremos? Vale, no podremos(algunos) viajar a sitios lejanísimos, pero creo, sinceramente, que lo que más importa es estar con gente a la que quieres y disfrutar de cada minuto, aunque nos vayamos al pueblo de al lado…

     Otro ejemplo de lo corta que es la vida… una familia se reúne para celebrar un aniversario y un incendio acaba con 6 miembros de esa familia. ¿Seguís creyendo que lo importante son los objetos materiales? ¿No es más importante las horas que pasaron juntos, las palabras que se dijeron, los abrazos que se dieron?

     Espero no amargaros el día con mis neuras… es que hoy me da dado por ponerme en plan mística/filosófica…

     Ojalá, mi próxima incursión por aquí sea un poco más alegre…

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